Red Interuniversitaria de Yucatán

Estimadas y estimados:

Como se comentó en un correo enviado a todas y todos ustedes el pasado 2 de febrero, desde que empezó el año y se reanudaron las reuniones semanales de la Asamblea Interuniversitaria de Yucatán, no ha existido quórum en ninguna de las sesiones, y esto supone la pérdida del modelo asambleario que habíamos practicado desde el surgimiento de la AIY en octubre hasta el periodo vacacional de diciembre. La participación disminuyó considerablemente, pasando de un promedio de 50-60 asistentes por sesión a un máximo de 30 en lo que va del año.

Quienes asistimos a las últimas tres sesiones y a la primera sesión de trabajo del 2015 compartimos nuestras inquietudes respecto a la forma de organización utilizada (es decir, el modelo asambleario que implica un sistema de representatividad, discusión y consenso), y con estas preocupaciones en mente, decidimos externar a través del mencionado correo una propuesta surgida durante esas discusiones: la posibilidad de reconfigurar la Asamblea Interuniversitaria de Yucatán en una red de colectivos y grupos de trabajo que sostendría reuniones mensuales para compartir proyectos e invitar a la colaboración. Para contextualizar: se discutió lo anterior durante las últimas tres asambleas, en espera de que más compañeros y compañeras asistieran para dar su opinión y que este punto pudiese ser tratado al interior de las asambleas locales. Sin embargo, la participación no incrementó, y ese último ejercicio de representatividad y consenso quedó truncado. Sabemos que, en parte, esto se debe a una deficiencia en la forma de difundir la información, pero esto es también un reflejo de las pocas personas que se mantuvieron activas e involucradas durante el proceso organizativo.

En resolución, en la reunión del sábado 7 de febrero del 2015 (convocada a través de Unionestudiantiles), los 15 asistentes discutimos y acordamos disolver la asamblea como tal y extender una invitación a todas y todos ustedes para participar en grupos de trabajo o colectivos, ya sea por universidades, facultades, campus, intereses en común u otro tipo de relaciones, pues si bien el objetivo es mantener un canal de comunicación y diálogo interuniversitario, pensamos que no debe limitarse a quienes se encuentran cumpliendo con un plan de estudios, y que es importante vincularnos con otros sectores y proyectos de la sociedad civil. Es importante señalar que la intención es mantener el espacio de debate, encuentro y organización que era la AIY, y por esta misma razón se propone que la red de colectivos/grupos de trabajo sostenga reuniones cada quince días o una vez al mes, para mantenernos informados sobre nuestras actividades, proyectos, acciones y propuestas, e invitar, en caso de que se desee, a otras personas o colectivos para participar y colaborar en dichas actividades. Esto no cancela la posibilidad de organizarnos en torno a un modelo asambleario en el futuro y cuando la situación lo amerite (por ejemplo, en casos urgentes de solidaridad y coyuntura). En cuanto a la comunicación entre personas y grupos de trabajo, se seguirá utilizando el WordPress “Unionestudiantiles”, la página en Facebook “Unionestudiantiles”, y el grupo cerrado en Facebook “Red Interuniversitaria” para cuestiones más organizativas (en caso de querer anexarse, mandar solicitud al mismo).

Con esta nueva organización a través de grupos de trabajo/colectivos se sigue buscando la horizontalidad y propuestas para la acción, análisis y movilización respecto a problemas locales y nacionales; sin embargo, cada colectivo o grupo de trabajo tiene completa autonomía para tomar decisiones y organizarse de la manera que mejor le funcione. Como integrantes de la AIY, varias y varios reconocemos que nuestros mismos procesos, justificados en la búsqueda de representatividad y consenso, eran largos y restrictivos.

La primera reunión de la Red Interuniversitaria de Yucatán se propone para el próximo sábado 21 de febrero a las 3:00 p.m. en el parque de La maternidad. A continuación, va el listado de grupos de estudiantes organizadas y organizados ya existentes, conformados a partir de los núcleos de trabajo sugeridos en las primeras reuniones de la AIY:

-Colectivo Rizoma, conformado por alumnos de la Universidad Modelo. Durante el mes de febrero llevarán a cabo distintas actividades. Página en Facebook: <https://www.facebook.com/colectivorizomayuc?fref=ts> y para más información, contactar a Fernando Vázquez, <fernandov10@outlook.com>.

-Red del Campus de Arquitectura, Hábitat, Arte y Diseño de la UADY

Página en Facebook: <https://www.facebook.com/pages/Ayotzinapa-somos-todos-cahad/481794381961237>

-Asamblea local del Campus de Ciencias Sociales, Económico, Administrativas y Humanidades de la UADY.

Página en Facebook: <https://www.facebook.com/AsambleaCCSEAyH?fref=nf>

-Asamblea local del Campus de Ciencias de la Salud de la UADY.

Página en Facebook: <https://www.facebook.com/pages/Asamblea-Ciencias-de-la-Salud/305648656298327>

-Colectivo “La chingada”, enfocado en artes escénicas y que cuenta con la participación de algunas alumnas de la ESAY-Teatro.

Contacto: Helena K. Lorenzana (En Facebook)

-Red de estudiantes de Psicología (en proceso de organización).

Cabe mencionar que los estudiantes de la UADY se encuentran ahora en un momento de urgencia y coyuntura por la huelga de Autamuady; la participación de muchas y muchos se ha visto mermada y los proyectos por parte de asambleas locales están detenidos. Sin embargo, muchas y muchos se han organizado bajo el Frente Estudiantil UADY para atender esta urgencia, misma que requiere de otros esfuerzos y tiempo. Para más información: https://www.facebook.com/pages/Frente-Estudiantil-UADY/777460358957409?fref=ts

Esperamos que el canal de comunicación construido durante la actividad de la AIY se mantenga entre todas nosotras y nosotros. Reciban un muy cordial saludo y estamos en contacto.

Atentamente
Asistentes de las últimas tres reuniones de la AIY
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Correo enviado a los y las integrantes de la AIY

Estimadas y estimados:

Este correo le está siendo enviado a todos y a todas quienes en algún punto se registraron durante las sesiones asamblearias que han tenido lugar desde octubre hasta la fecha, y es una atenta invitación a revisar los siguientes puntos sobre  la continuidad de este movimiento:

Desde que empezó el año en curso, y sin tomar en cuenta las tres sesiones de trabajo/talleres que se organizaron durante el periodo vacacional, la Asamblea Interuniversitaria de Yucatán ha sostenido tres reuniones (todas fueron convocadas a través de la página de Facebook Unionestudiantiles, y las relatorías fueron posteriormente publicadas en el WordPress <https://unionestudiantiles.wordpress.com/2015/01/13/minuta-de-la-primera-reunion-de-la-aiy/&gt; y <https://unionestudiantiles.wordpress.com/2015/01/29/sesion-del-dia-sabado-24-de-enero-de-2015/>). Sin embargo, en ninguna de las tres reuniones hubo quórum, y por lo tanto no se realizó ningún consenso, ni tampoco se propusieron actividades o movilizaciones. Esta situación ha significado un alto en las actividades de la AIY porque, como se discutió y platicó cuando decidimos organizarnos bajo el modelo asambleario, una asamblea es un órgano representativo y sin esta condición no deben tomarse decisiones.

Creemos que el contexto -tanto local como nacional- en el que nos estamos formando demanda nuestra atención urgente y en distintas ocasiones se ha discutido que al interior de la asamblea existen personas interesadas en participar de manera activa y en conjunto con otros estudiantes a favor de una mejoría en él. Consideramos que el canal de comunicación entre universidades que hemos construido desde la AIY es muy valioso, y a quienes hemos asistido a las últimas dos sesiones nos preocupa nuestra inactividad como colectivo. Esta preocupación también surge de querer apoyar, no solo a título personal sino como el grupo de estudiantes organizadas y organizados que somos, la lucha de las y los sindicalizados de Autamuady, así como el caso Ayotzinapa.

Frente a esta urgencia, consideramos que es necesario tomar decisiones sobre la permanencia y actual forma de la AIY, y en las últimas dos sesiones se han discutido las siguientes dos posibilidades:

1) mantener el modelo asambleario, lo que implicaría esforzarnos y trabajar en la representatividad y mejorar nuestra organización como asamblea; y

 2) organizarnos en grupos de trabajo a través de colectivos y convertir la AIY en una red donde éstos puedan compartir proyectos e invitar a la colaboración, sosteniendo reuniones periódicas y manteniendo el canal de comunicación interuniversitario.

Por esto proponemos que en la siguiente junta del sábado 7 de febrero se tome una decisión final, y que quienes estemos interesados e interesadas en seguir participando de manera activa junto con otras universidades, escuelas, y grupos organizados, tengamos la oportunidad de darle continuidad a los proyectos que entre todas y todos vayamos construyendo.

Si no les es posible asistir o si no están interesados en participar, favor de avisar al inbox de Unionestudiantiles en Facebook o a este mismo correo para que contemplemos sus decisiones con el fin de restructurar nuestro modelo organizativo. En el caso de quienes no continuarán asistiendo y deseen comunicar sus motivos, se les invita a darlos a conocer a través de este correo para que nutran el acervo de opiniones y observaciones que permitan las reflexiones sobre acciones pasadas y puntos a tomar en cuenta para las futuras; consideramos que puede ser de gran utilidad para quienes quieran continuar compartiendo y trabajando en este espacio.  Es necesario que dicha información llegue antes del mediodía del viernes 6 de febrero para que podamos sistematizar y presentar a la sesión asamblearia.

Asistentes de las últimas dos sesiones asamblearias de la AIY

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La huelga de la AUTAMUADY: logros y aprendizajes.

Es bien sabido que los procesos de protesta y movilización social –en este caso, una huelga que ya fue reconocida como legal y que sostienen las y los trabajadores de la AUTAMUADY desde el 16 de enero, y el movimiento de apoyo estudiantil y sindical–, suelen provocar fuertes críticas a los mismos. Estas críticas giran en torno a diversos argumentos generados por sectores de la opinión pública tales como: los medios de comunicación, las autoridades gubernamentales y los sectores empresariales. Una de las principales críticas que se les plantea desde su gestación, es sobre las motivaciones, los alcances y fundamentos que dieron lugar a la movilización.

Incluso durante el proceso mismo, se les suele cuestionar sobre los “impactos”, las “afectaciones” y el “daño” causado a otros grupos, en el caso de la presente huelga, sirve de ejemplo como se argumenta el aparente obstáculo que representa para el aprendizaje de las y los estudiantes la suspensión de labores administrativas y manuales en conjunto con el cierre de las instalaciones a través del proceso legal de huelga, lo cual se supone “violenta” el derecho a la educación del alumnado. Sin embargo, una vez finalizada la etapa más visible de estos procesos (lo cual no implica que el fin del movimiento social como tal), que comúnmente coincide con el momento de ebullición y movilización social, se acostumbra a “evaluar” los éxitos y fracasos de éstos, casi siempre desde una perspectiva excesivamente racionalista y de costo-beneficio sin hacer un balance y tampoco un análisis profundo y detallado del proceso, con lo cual se invisibilizan ciertos aciertos y errores.

Es debido a lo anterior, que en la presente reflexión presentamos cuatro logros o y enseñanzas (aunque seguramente hay y habrá muchos más) que el movimiento de las y los trabajadores sindicalizados de AUTAMUADY nos han compartido y que nosotros/nosotras, como miembros de la comunidad universitaria hemos aprendido de ellas y ellos durante el proceso de huelga. De igual manera, a manera de complemento a dichos logros y aprendizaje, mencionamos algunas tareas pendientes que el conjunto del movimiento (estudiantes, docentes, trabajadoras/es y egresadas/os) debemos realizar pensando en la trascendencia de la lucha sindical, que también es nuestra y va mucho más allá de la simple reivindicación económica.

Desde luego que nada de lo aquí presentado puede tomarse como un hecho irrefutable o propio de una revisión exhaustiva, sino que es una reflexión proveniente de las impresiones y sentires respecto al proceso en el cual estamos inmersas/inmersos, por lo que tal vez puedan mostrarse (para algunos) como argumentos blandos o simples.

Logro 1 Evidenciar y hacer pública la disparidad en ¿la distribución salarial? al interior de la Universidad.

A dos semanas del inicio de la huelga, el número de notas informativas al respecto ha generado en la opinión pública un creciente interés por conocer las dinámicas salariales al interior de la Universidad, evidenciando procesos que antes se mantenían alejados la luz pública: como la desigualdad desproporcionada en los salarios y prestaciones entre el personal manual y administrativo (el grupo económicamente más desfavorecido) y las altas esferas directivas de la Universidad, y así como las condiciones laborales paupérrimas para las y los trabajadores, reproduciendo así, sistémicamente, una división jerárquica entre el trabajo físico y el “intelectual”, enmarcando al trabajo del personal administrativo y manual como de segunda.

Estas desigualdades y condiciones no eran completamente desconocidas, pero este movimiento ha permitido ponerlas de manifiesto y convertirlas en conocimiento público, ya que antes se encontraban ocultas, invisibilizadas, silenciadas e incluso naturalizadas; es decir, que han sido politizadas, en el estricto sentido del término. Pero aun cuando estos temas han entrado al debate público, quedan ciertas dudas sin responder: ¿a qué lógica responde tal disparidad entre dos empleados de la misma institución? ¿Por qué para algunas/os el hecho no les resulta extraño? ¿Dónde están las políticas de austeridad tan anunciadas para la universidad?

Logro 2 Estrechar y fortalecer los lazos entre la comunidad universitaria.

Ha sido significativo el número de muestras de solidaridad por parte de diversos sectores sociales tanto fuera como al interior de la Universidad. Un ejemplo de ello es que otros sindicatos, distintas instituciones educativas y organizaciones sociales, se han manifestado a favor y reconocen la legitimidad  de la demanda de una mejor salario por parte de las y los trabajadores, así como la forma en la lo han hecho (mediante una huelga). Sin embargo, lo que más ha llamado nuestra atención ha sido la simpatía que han ganado las y los trabajadores en un grupo grande –más allá de las cuotas de representatividad– de estudiantes y docentes (aunque estos últimos y últimas, tal vez de una manera discreta debido a las presiones ejercidas por las autoridades universitarias).

Esta solidaridad se ha objetivado y transmitido en diversos comunicados y pronunciamientos públicos, sobre todo por parte de las y los estudiantes y un sector importante de docentes de distintas facultades. Este proceso nos ha permitido conocernos y reconocernos como estudiantes, egresados/as, docentes y trabajadores/as universitarios/s conscientes y en unidad, acercándonos a la conformación de una verdadera comunidad universitaria y reivindicación el trabajo del personal administrativo y manual como IMPORTANTE y NECESARIO para el funcionamiento de la Universidad–situación muy distinta a los escenarios estériles, fragmentarios y jerárquicos que suelen representar muchas veces las aulas, y sobre todo, la división entre carreras y entre facultades– a la vez no ha permitido reflexionar sobre ciertas preguntas: ¿Por qué se busca por todos los medios generar divisiones y jerarquías en la comunidad universitaria? ¿Por qué resulta tan complicado al interior de la universidad tener espacios comunes de encuentro y dialogo?

 

Logro 3 – Democratizar la Universidad desde las demandas sindicales de la AUTAMUADY y los diferentes escenarios de participación generados entorno a ella

Reconocemos que la Universidad genera espacios para la participación de los y las estudiantes desde posiciones extremadamente verticales y, en algunos casos, autoritarias (estudiante – docente, estudiante – coordinación/dirección, docente – coordinación/dirección) que, lejos de contribuir a la generación de habilidades para la participación social, refuerzan la apatía y el temor a represalias. Así mismo, nos parece indignante que la Universidad promueva una falacia de democracia representativa a través de los consejeros y consejeras estudiantiles, pues ha quedado en evidencia que ellos y ellas no son un canal de comunicación entre estudiantes y autoridades, más bien fungen como una vocería de la rectoría. Aunado a ello, las decisiones que nuestros y nuestras consejeras están tomando, NO nos representan, pues no hemos sido consultados y consultadas en ni un momento para la discusión de las mismas. En ese sentido, la huelga emplazada por los compañeros y compañeras de la AUTAMUADY nos enseña mucho, pues los acuerdos que han tomado han sido mediante ejercicios asamblearios en los que se ha respetado la decisión de la mayoría. De la misma forma, los y las estudiantes hemos generado nuestros propios espacios de participación y organización mediante ejercicios de democracia directa bajo el formato asambleario, mismo que nos ha permitido llegar a acuerdos a través del diálogo, derribando las barreras impuestas en relación a las licenciaturas, facultades y campus. De esta reflexión derivan los cuestionamientos siguientes: ¿Qué se entiende como democracia dentro de los espacios universitarios y desde la misma rectoría? ¿por qué se insiste en reducir la participación política del estudiantado a una tacha de una boleta cada elección de consejeros y consejeras estudiantiles? ¿cómo recuperamos las figuras de representación estudiantil de las influencias partidistas que financian las precampañas y garantizamos que sirvan a los intereses estudiantiles y no a la voluntad de la rectoría?

 

Logro 4 – Colectivizar los malestares individualmente padecidos al interior de la Universidad.

Por último, el logro que a nuestro parecer tendría mayor trascendencia, es el poder transformar un malestar e inconformidad aparentemente individual (o naturalizado como tal) en un problema colectivo que nos vincula como grupo. Algo muy importante que el feminismo nos ha enseñado, es que : lo personal es político y como tal pertenece al orden de lo público;  y la lucha de las y los trabajadores en huelga de la UADY nos ha dado una gran lección al mostrarnos la importancia de dar un paso en la búsqueda de las soluciones colectivas y por encima de los beneficios y soluciones individuales. ¡Vaya que se necesita mucho coraje para hacer esto!  Resulta tratarse de algo complicado al encontrarnos en tiempos donde le hemos restado importancia a lo colectivo y a todos aquellos nexos que nos vinculan con otras personas; en concordancia con un sistema que nos impulsa al individualismo y a la competitividad, en vez de a la cooperación y a la solidaridad. Pero también nos ha permitido reconocer las relaciones violentas, las presiones, maltrato  y hostigamientos que viven diversos miembros de la comunidad universitaria todos los días para ello nos preguntamos ¿por qué resulta tan complejo el colectivizar nuestras luchas?.

 

Más allá del tiempo que le reste a la huelga, y más allá de las próximas resoluciones, hay tareas pendientes por hacer y cumplir para que el proceso iniciado continúe, se expanda y se fortalezca. Sólo por mencionar algunos puntos:

  1. Es necesario reflexionar y profundizar colectivamente (trabajadores/as, docentes, estudiantes y egresados/as) en las problemáticas estructurales que hoy aquejan a la universidad, incorporando a sus demandas ciertos aspectos nodales como la democratización y equidad al interior de la universidad, la defensa de la autonomía ante las políticas educativas de corte neoliberal y hacer que se trascienda el discurso cuando se habla responsabilidad social (devolviéndole así a la Universidad su carácter público).

Nosotros y  nosotras debemos encargarnos de que esos espacios de compartición y discusión existan, se mantengan y/o se transformen; un ejemplo de éstos son los seminarios, las tertulias y las asambleas que se han organizado no sólo al interior de las facultades, sino en conjunción de éstas como parte de los campus que integran la UADY, e incluso con otras universidades de la ciudad. Cabe señalar la importancia de exigirle a la universidad estos espacios, pero también el compromiso de tomarlos y construirlos nosotros mismos dentro de ella.

  1. Debemos incentivar el ejercicio de una mayor participación activa, comprometida y democrática en los procesos de la universidad para toda la comunidad universitaria, que no sólo está conformada por el estudiantado y el profesorado, aunque sea una opinión frecuentemente encontrada. Los seminarios y asambleas pueden ser lugares en los cuales se conformen grupos de trabajo o colectivos (aunque no los únicos) que se encarguen de diseñar planes y proyectos cuyos ejes tomen en cuenta los aspectos presentados, discutidos, analizados y reflexionados colectivamente. La vitalidad de los grupos de trabajo se encuentra en la priorización de pensar acciones que trasciendan las críticas y las propuestas, al llevarlas de un plano discursivo a uno práctico; el tiempo con el que contamos y el compromiso de invertir ese tiempo disponible en planes de trabajo son factores que deben tomarse en cuenta para su realización porque no es tarea fácil ni pronta de efectuar, y requiere del esfuerzo y compromiso colectivos.
  2. También se vuelve imprescindible hermanar y solidarizar la lucha de esta huelga con otras (educativas o no), para no perecer en un grito aislado y solitario. Para ello, es vital no sólo hablar y debatir al respecto en nuestras facultades, sino apropiarnos de los espacios urbanos, así como salir de éstos para romper con la construcción de una Universidad pensada en torno a Mérida y no en torno a Yucatán.

    Entendemos que para muchos estas ideas pueden resultar trasnochadas por estar a contracorriente de la historia de la Universidad siempre desvinculada políticamente de las causas sociales, pero en 90 años de historia no podemos seguir dándole la espalda a la sociedad cuando ella es parte de nosotros y nosotras de ella.

 

¡Viva la lucha de las y los trabajadores de la UADY!

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Sesión del día sábado 24 de enero de 2015

Sesión del día sábado 24 de enero de 2015
Lugar: parque de La mejorada
Hora de inicio: 10:40 a.m.
Asistentes: 21 personas de 11 escuelas distintas

A propósito de las reflexiones que han surgido en las dos últimas sesiones de la Asamblea Interuniversitaria de Yucatán, donde no ha existido participación de todas las universidades, escuelas y facultades involucradas, y ante la falta de quórum en dichas sesiones, se decidió redactar este documento a manera de propuesta para la orden del día de la próxima reunión. Este documento tiene por objetivo servir como un punto de discusión para los núcleos de trabajo y asambleas locales que han participado en las distintas actividades de la AIY. Los asistentes de la última reunión, llevada a cabo el sábado 24 de enero, creemos necesario cuestionar nuestra actual forma de organización y reflexionar sobre el modelo asambleario que hemos intentado seguir desde el surgimiento de la AIY en octubre del 2014, con la idea de que en un futuro podamos reconfigurarnos en un modelo de participación que sea cómodo para todas y todos los miembros. Invitamos, pues, a que las asambleas locales discutan los puntos tratados en este documento.

 Autocríticas
-Se cuestiona el compromiso asumido por todos los interesados en participar dentro de este modelo asambleario a través de las comisiones (tanto las fijas, como las creadas para las movilizaciones).

-Se habló sobre la importancia de la deconstrucción, al admitir que los formatos en los que se han realizado las distintas asambleas no han sido los mejores.

-Se discutió la transformación y la visibilización en la organización de la AIY y en las manifestaciones (no sólo marchas).

-Bajo la idea de garantizar el consenso entre los miembros y la representatividad de las asambleas locales, nos hemos frenado para realizar acciones y actividades en los últimos dos meses.

Observaciones
Se plantean dos niveles de praxis política: la acción concreta, tangible; y la parte conceptual y teórica imbricada en toda acción.

-Se comentó la preocupación que existe por el relevo generacional (¿Cómo integrar a más estudiantes de nuevo ingreso? ¿Cómo continuaremos colaborando con miembros cuya titulación se encuentra cercana?).

-Se señaló que las coyunturas ante las cuales nos hemos organizado son los hechos acontecidos en Ayotzinapa y la huelga de los/as trabajadores/as de AUTAMUADY.

-Hubieron algunos comentarios que catalogaban a la AIY como un movimiento y no una asamblea (dado que no era un espacio real de toma de acuerdos).


Propuestas
-Se plantearon dos opciones, ambas apuntando a construir una estructura mucho más funcional y activa que la actua:

1. Seguir como AIY y apostarle a la misma organización, pero centrándonos a mejorarla antes de concretar las “acciones tangibles” o actividades propuestas.

2. Reconfigurarnos en grupos de trabajo/colectivos para dar seguimiento a  todas las actividades que se quieren realizar (sobre todo en temas de formación política). La AIY, aunque ahora bajo otro nombre, se mantendría como el canal de comunicación y apoyo entre estos grupos. Con esto se buscaría reconfigurar la AIY como una red de trabajo entre distintos grupos y colectivos, y se sostendrían reuniones periódicas (por ejemplo, una vez al mes) para compartir e invitar a los distintos proyectos realizados por los mismos.

-Diseñar nuevas formas de integración y pensar en estrategias para dirigirnos a nuevos grupos que pudiesen incorporarse a la AIY.

-Invitar a quienes han dejado de asistir a las asambleas (estudiantes a título personal y asambleas locales).

Observaciones en relación a las propuestas
-La creación de colectivos y/o grupos de trabajo buscaría trascender los márgenes de pertenencia a una facultad, campus universitario y/o universidad (ya no sería necesario trabajar por pertenencia a estas instituciones sino de acuerdo a intereses y propuestas elaboradas por cada colectivo).
-En función de la propuesta de trabajar a través de la Interuniversitaria de Yucatán como una plataforma para la construcción y fortalecimiento de redes, se mostraría la importancia de la transdisciplina.

Próxima reunión de la AIY
Sábado 31 de enero
10:30 am
Parque de La Mejorada 

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Recolección de víveres

uni

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Actividades día miércoles 28 de enero del 2015

Lo pasado no es pasado, hablemos del 15
12:30-3:00
Jardinera de Talleres

modelohablemos

Marcha del silencio
4:00 pm
autam

Foro abierto
6:00pm (después de la marcha)

foro

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Una lectura sobre Ayotzinapa

Texto leído en la Jornada académico-ultural por Ayotzinapa
CIESAS – Unidad Peninsular, domingo 25 de enero de 2015

Dedicado a todas las y los estudiantes, normalistas y universitarios que luchan por un mundo más justo y humano

Rodrigo Llanes

¿Cuál es la situación actual del caso Ayotzinapa?

Los cuarenta y tres estudiantes normalistas siguen desaparecidos. Si bien la Procuraduría General de la República dio a conocer que los resultados de los estudios científicos realizados por el Instituto de Medicina Forense de la Universidad de Innsbruck apuntan a que uno de los estudiantes, Alexander Mora, está muerto, lo cierto es que, como han sugerido los familiares de los normalistas y algunos investigadores, los resultados no son contundentes para afirmar su muerte. Por lo tanto, sigue la consigna vivos se los llevaron, vivos los queremos.

            Los familiares continúan buscando a los normalistas con vida. En las últimas semanas han sido más firmes en su demanda de buscar a los estudiantes en los cuarteles del ejército, exigencia que ha sido respaldada por el centro de derechos humanos Tlachinollan, por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, por Aministía Internacional, entre otros organismos. Buscarlos en los cuarteles resulta urgente toda vez que el trabajo periodístico del semanario Proceso, así como el trabajo del físico del físico de la UNAM, Jorge Antonio Montemayor, argumentan con diversos fundamentos que las fuerzas armadas mexicanas sí participaron en los hechos del 26 y 27 de septiembre. Del mismo modo, los familiares se están preparando ahora para la octava jornada nacional y global por Ayotzinapa, a realizarse mañana, para la cual han pedido su apoyo y solidaridad al Instituto Politécnico Nacional y, la próxima semana, una comisión de familiares asistirá a la reunión de la ONU en Ginebra para exigir que el crimen de estado no quede impune.

            El gobierno de la república sigue con una posición reprobable. Hace unos días, Jesús Murillo Karam declaró que los análisis recientes de la Universidad de Innsbruck sugieren que los estudiantes están muertos. Dicha afirmación no sólo es desatinada por su carácter especulativo, sino que también violó el acuerdo de informar a los familiares de los normalistas antes de ofrecer cualquier declaración pública y tomar decisiones sobre las acciones a seguir. Por su parte, el secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, ha defendido a capa y espada al ejército en respuesta a las exigencias de que se abran líneas de investigación sobre la participación de las fuerzas armadas en las desapariciones forzadas y homicidios de los estudiantes. Y, contra la acusación de activistas, académicos y políticos alemanes y mexicanos de que se emplearon armas alemanas ilegales en contra de los estudiantes, el secretario de relaciones exteriores, José Antonio Meade, ha declarado que no se tienen pruebas al respecto, a pesar de que el periodista alemán Wolf Dieter Vogel, a través del medio Taz, ha expuesto documentos oficiales que confirman la presencia de dichas armas.

            En el Senado de la república se están llevando a cabo las Audiencias públicas en materia de seguridad y justicia para analizar la propuesta principal de Enrique Peña Nieto en respuesta al caso de Ayotzinapa: la reforma constitucional para combatir la infiltración del crimen organizado entre las autoridades municipales. En las audiencias se ha destacado, una vez más, que el problema de seguridad no se reduce al nivel municipal; que el mando único policial estatal puede generar más problemas de los que podría resolver; que el problema no es sólo de violencia y armas, sino también de intereses económicos de organismos legales e ilegales y la corrupción política que actúa a favor de ellos.

            Las elecciones a mediados de año son la actividad central del calendario político oficial de este año. Sin embargo, los partidos políticos siguen sin respuestas contundentes al problema de la selección de candidatos vinculados con el crimen organizado. Muestra de ello es que a mediados de diciembre del año pasado se conformó en el PRD la “Comisión Abarca” para investigar cómo fue posible que José Luis Abarca resultara candidato y presidente municipal de Iguala. Sin embargo, hasta la fecha, dicha comisión no ha sesionado ni una sola vez.

            Aún no se castigan a todos los culpables. Siguen prófugos Felipe Flores, responsable de Seguridad Pública de Iguala, su subalterno Francisco Salgado Valladares, así como algunos de los líderes de Guerreros Unidos como El Gil y Ángel Casarrubias Salgado. Peor aún: José Luis Abarca y María de los Ángeles Pineda no han sido consignados por el delito de desaparición forzada y tortura.

            Algunos empresarios, como los agrupados en el Consejo Coordinador Empresarial, han manifestado su rechazo a las movilizaciones de los normalistas y familiares por los actos de agresión cometidos por estos en contra de las instalaciones y equipo de algunas empresas, al igual que en contra de policías y miembros del ejército. Los medios de comunicación siguen reproduciendo “actos de violencia” de las manifestaciones descontextualizados de toda la problemática que están atravesando los manifestantes. En otras palabras: están convirtiendo a las víctimas en victimarios.

            Sin embargo, a pesar de las vacaciones de invierno, continúan las movilizaciones en México y en diversas ciudades del mundo en solidaridad con Ayotzinapa y continúa la exigencia de la presentación con vida de los estudiantes y el castigo a todos los culpables. En Yucatán, estudiantes organizados en la Asamblea Interuniversitaria de Yucatán se han movilizado recientemente en apoyo a la huelga de la Asociación Única de Trabajadores Administrativos y Manuales de la UADY, la cual demanda un salario digno y también defiende su derecho a la huelga. Creo que no se trata de una dispersión de la organización y la movilización. Las desapariciones y asesinatos de los estudiantes normalistas y la huelga de la AUTAMUADY comparten una condición de enorme desigualdad socioeconómica, así como un contexto en el que proyectos educativos como la universidad pública y las escuelas normales rurales son despreciadas por el poder y el proyecto educativo tecnocrático hegemónico. En ambos casos, la injusticia ha provocado sentimientos de indignación, de ira y coraje que se han traducido en la organización en asambleas y grupos de trabajo; en la elaboración de documentos informativos, cartas y comunicados; en la difusión de opiniones y materiales ilustrativos en redes sociales; en la convocatoria a marchas así como en muchos otros actos de apoyo, solidaridad y humanidad con quienes, en condiciones por lo demás adversas, en su lucha también nos demuestran muchísima humanidad.

            Y en toda esta situación, Ayotzinapa y los 43 estudiantes desaparecidos, aunque no sólo ellos, se han convertido en lo que el antropólogo escocés Victor Turner llamó “símbolo dominante”: un símbolo que condensa significados dispares e incluso contradictorios. Ayotzinapa y los 43 estudiantes desaparecidos se han convertido en un símbolo de la barbarie; de la violencia, corrupción, impunidad y negligencia del narcoestado; de la tortura y terror provocados por el rostro desollado de Julio César Mondragón y las narcofosas clandestinas; pero también se ha levantado como un símbolo de la indignación, de la organización y de la movilización; de la incansable búsqueda de la verdad y de la justicia;  de la construcción de otras formas de vida, más solidarias y más humanas. Acompañado de la consigna “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, Ayotzinapa y los 43 normalistas se han convertido en un símbolo de la afirmación del derecho más básico y fundamental: el de la vida humana, de la vida buena y verdaderamente humana. Y es un símbolo que, como hoy, nos recordará siempre, al mismo tiempo, el sufrimiento y la esperanza en la lucha por construir un mundo mejor.

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